Notarios contra delitos económicos: En primera línea de batalla

Notarios contra delitos económicos: En primera línea de batalla 570 380 Carlos Castaño Bahlsen

Las notarías, en el día a día del ejercicio de nuestra función, realizamos numerosas actuaciones que no se ven a simple vista pero que son de vital importancia y redundan en beneficio de toda la sociedad.  Como testigos inmediatos del tráfico jurídico económico, los notarios desempeñamos una labor útil y determinante en el control y la prevención de delitos como el blanqueo de capitales, la financiación del terrorismo y el fraude fiscal.

El notario es uno de los muchos profesionales a los que la ley obliga a desempeñar un papel activo en materia de lucha y prevención contra los delitos económicos, como los son otros sujetos obligados, como por ejemplo los bancos, abogados, asesores fiscales, gestores administrativos o el cuerpo de registradores.

Junto a ellos aportamos una visión especialmente valiosa, ya que ante nosotros se desarrolla un abanico amplísimo de actos jurídicos con transcendencia económica, mucho más amplio del que se le presentan a algunos otros y, además, dado que intervenimos directamente en la formalización de esos actos, tenemos acceso a numerosos datos que, desde la confidencialidad, nos permiten evaluar el riesgo presente en cada situación de manera directa y simultánea a su realización: tenemos los datos, el conocimiento para tratarlos, los protagonistas están ante nosotros, y van a actuar en nuestra presencia.

En esto casos, si detectamos que hay lo que llamamos “indicadores de riesgo”, indicios tasados de que la operación puede constituir, o está relacionada con delitos económicos, ponemos en marcha inmediatamente los mecanismos correspondientes para que las autoridades competentes actúen y adopten las medidas pertinentes. Desde esa perspectiva, de colaboración activa e inmediatez, actuamos y por eso somos de utilidad para la sociedad.

El Consejo General del Notariado creó en diciembre de 2005 el Órgano Centralizado de Prevención del Blanqueo de Capitales (OCP) para intensificar y canalizar la colaboración de los notarios en esta materia, creando distintas aplicaciones y bases de datos a las que todos aportamos activamente, consiguiendo que crezcan con el esfuerzo de todos y sean cada vez más efectivas.  Por ello podemos decir que actuamos de manera conjunta, como un único cuerpo, aunque no se vea, y desde entonces, la actuación notarial ha sido decisiva para prevenir y revelar este tipo de delitos, algunos de ellos de enorme trascendencia y repercusión social, y así ha sido reconocida a nivel internacional en distintos ámbitos.

Todas estas actuaciones, además, se desarrollan sin coste alguno para las arcas públicas, ya que somos nosotros los que aportamos los medios necesarios para formarnos adecuadamente, evaluar las situaciones de riesgo y activar los mecanismos de reacción correspondientes, lo cual, todo hay que decirlo, es una ventaja añadida nada desdeñable, y la hacemos desde el convencimiento de que es bueno para todos y forma parte esencial de nuestro día a día como servidores públicos que somos.

 

Carlos Castaño Bahlsen

Notario de La Unión (Murcia)

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